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viernes, 21 de octubre de 2022

La "fama" y "memoria" de Lope de Aguirre

La suerte póstuma cambiante de un conquistador estigmatizado: acusación exculpadora, condena moral, olvido redondo o recuperación variopinta pero siempre interesada

Lo quisiera o no, para su bien o su mal, Lope de Aguirre no tuvo más remedio que vivir y arreglárselas con la estirpe y condición, la época movida -de profundos cambios sociales en España, de choques de egos, motines y guerras civiles en el Perú-, el contexto geográfico -el País Vasco altivo e indómito mirando al mar en la Península, la selva frondosa y devoradora y la tarumba equinoccial desde el Amazonas-, los posibles caminos de salida y las frecuentaciones que le habían tocado.

Si no se pueden justificar los asesinatos y demás atrocidades que ordenó o cometió al hacerse en 1560 en plena bajada del río Marañón (el actual río Amazonas) con la hueste y las embarcaciones de la expedición de Pedro de Ursúa destinada a conquistar y poblar las tierras de Omagua y del Dorado y de la que él mismo y sus cómplices "marañones" eran inicialmente partícipes, al menos deberíamos intentar acercarnos lo más que podamos a su persona íntima, su cotidiano y su manera de razonar de soldado vasco hidalgo segundón buscavidas y veterano cansado de las guerras civiles del Perú que, resentido por no haber sido recompensado por sus servicios y las penas vividas, rumia un plan loco por irrealizable para salir una vez por todas de este apuro en el que se encuentran los de su condición.

Si realmente queremos entender su actuación de Lope de Aguirre, en toda su complejidad, sin anacronismos filtradores (juzgar relaciones y comportamiento humanos con criterios contemporáneos...) ni espejismos simplificadores (glorificación nacionalista, discurso de vencedor o vencidos...), debemos leer e interpretarla con las claves adecuadas de las que dispongamos: el contexto sociohistórico, geopolítico y geográfico peculiar en el que se produjeron los hechos. La lejanía y relativa hasta total indiferencia por parte del poder central hacia aquellos que realizaron las numerosas "entradas" en una tierra desconocida y hóstil. La desmesura de todo en aquel Nuevo Continente, el asombro ante aquella naturaleza desbordante e exótica pero devoradora. El choque cultural que aquel contacto produjo inicialmente, pero que no tardó en convertirse en formas diversas de convivencia y transculturación. Una jerarquía social y administración colonial que apenas empezaron a establecerse, unas autoridades locales perteniciendo a una casta cerrada formada por una parte ínfima de conquistadores que lograron beneficiarse de la empresa conquistadora-pobladora, movidos por intereses personales, reticentes o negándose a compartir con los demás expedicionarios o veteranos de las guerras civiles (repartir de manera justa) las tierras y otros bienes a su disposición, e incapaces de controlar la excedencia de energía presente una vez acabados los enfrentamientos armados internos.

Pero malogradamente -bueno, para el soldado vascongado, no para todos los que estamos disfrutando las novelas, obras de teatro, películas, leyendas... que inspiró, no a la vista de lo que desató en la imaginación desbordada de la tira de pensadores y creadores-, su "fama" y "memoria" se escribió con la sangre que él y sus "marañones" derramaron bajando el río Marañón, en su paso por la isla Margarita, y hasta su trágico fin en Barquisimeto, en "Tierra Firme" (la actual Venezuela).

Este “formidable ángel caído, desesperado consciente de su desesperación” -como Miguel de Unamuno calificó a Lope de Aguirre en un artículo ensayístico (1920) que le dedicó-, esta “oveja negra” a quien sus cómplices “marañones” en sus crónicas o “relaciones de todo lo sucedido” acusaron de todas y cada una de las atrocidades cometidas durante la halucinante jornada marañona para exculparse ante la Corona, y de quien, para colmo, si bien es verdad que con nada se puede justificar la crueldad con la que actuó, la historiografía oficial occidental se sirvió como expiador, culpándolo de lo que al fin y al cabo era lo común entre aquellos individuos que necesitaban hacerse invisibles o mantener un perfil bajo durante un tiempo por las razones que fueran y decidieron huir de la Península enrolándose en la tripulación de alguna carabela o galeón que zarpaba del puerto de Sevilla camino a un futuro desconocido e incierto en las Indias: una sed de riqueza insaciable y un instinto de supervivencia que, avivados por la geografía desconocida y hóstil en la que se movían, lo justificaba cualquier violencia y crueldad, y más aún cuando, defraudados y resentidos, veían cómo, a pesar de las penas y el esfuerzo, se esvanecían sus aspiraciones y esperanzas de un futuro mejor.

De este tono general de acusación o condena moral tan sólo se salvan, tal vez los retratos más balanceados de alguno que otro historiador primitivo coetáneo o ligeramente posterior, o las versiones de algunos historiadores modernos “interesados”, sean íntimamente relacionados con la causa y las reivindicaciones vascas, como Segundo de Ispizúa (Los vascos en América, Vol. V: "Venezuela", 1918), quien descubre en Aguirre al exponente por excelencia del ansia de libertad y del espíritu de resistencia e independencia del pueblo vasco, o partícipes del positivismo decimonónico, como el médico e historiador venezolano Arístides Rojas (El elemento vasco en la Historia de Venezuela, 1874), para quien la sangre y la raza eran determinantes, la fuerte inmigración vasca en la Venezuela mestiza e ignorante la garantía del progreso, y Aguirre, como máximo exponente de las mejores calidades de su pueblo, el portador de la esencia del ser venezolano, de lo que forma el carácter o la identidad del pueblo venezolano.

Sin olvidar el interés renovado y particular que portará Simón Bolívar, capitán general revolucionario, libertador e unificador hispanoamericano decimonónico y él mismo descendiente de una familia española de origen vasco que se había establecido en Venezuela desde fines del s. XVI, al resentido y renegado conquistador vascongado decimosexto, recuperándolo para la causa criolla y convirtiéndolo -a causa de su irreverente carta a Felipe II, en la que reclama justicia y derecho exclusivo sobre los nuevos territorios para los que los conquistaron- en precursor de las ideas libertarias de los criollos, quienes, en la década 1810-1820, cansados de tres siglos régimen colonial, iban a enfrentarse a los “godos” -los que eran fieles a la Corona, como los llaneros de Boves de Las lanzas coloradas (1931) de Arturo Úslar Pietri- para librarse una vez por todas de ese peso que había sido esa opresión admnistrativa, cultural y social multisecular.

Pero volvamos a nuestro protagonista, el Tirano Aguirre. Así pues, primero los testigos oculares e historiadores primitivos -exceptando aires de admiración encubierta que se detectan en alguna crónica e intenciones de querer entender lo que pasó por parte de algun historiador coetáneo- lo trataron invariablemente (lo metieron en un bloque monolítico) de bestia sanguinaria, de ser monstruoso y diabólico, y de una vez aseguraron su “fama”; pero luego se atacaron a su “memoria”. Luego pusieron a esta bestia sanguinaria y sin merced alguna que habían creado como 'exemplum' de lo más abyecto que haya podido producir la propia raza, justamente merecedor de un castigo ejemplar, y lo castigaron -suerte que, por cierto, reservaron a otros descubridores-conquistadores que no "encajaban", por el mismo u otro motivo- con el olvido más redondo, como recuerda, entre otros, Germán Arciniegas (1987) al hablar de Francisco de Orellana, el explorador-poblador extremeño que realizó, dos decadas antes de Pedro de Ursúa y Lope de Aguirre, la primera bajada jamás del río Marañón o Amazonas tras separarse de la expedición de Gonzalo Pizarro: “Frente a los personajes como ese tuerto fabuloso, o como Balboa, Cortés, los Pizarro, el tirano Aguirre, Jiménez de Quesada, el propio Colón, resultan enanos los reyes y emperadores. Jamás, ni antes ni después, ni en España ni en el resto de Europa, hubo personajes tan atrevidos, ni singulares como los exploradores y los conquistadores. Pero como si la selva del Nuevo Mundo los devorara, desaparecen entre la fronda de las historias generales” (pág. ix).

Notas
  1. Desde ambos lados del Atlántico, han sido y son varios los investigadores que aseveran que, para entender la manera de actuar y pensar del conquistador español decimoséxto en general y, por lo tanto, la rebelión marañona y línea de conducta y razonamiento de un Lope de Aguirre, toca estudiarlas en su contexto, sin por ello hacer la misma lectura de lo que hay que entender por 'contexto'.

    Así, en su célebre y cimeral ensayo El conquistador español del s. XVI (1920), el historiador y escritor Rufino Blanco Fombona enfatiza en las dimensiones raciales, de origen social o psicológicas -otro ensayo suyo lleva precisamente como título 'Psicología del conquistador'- como factores contextuales condicionantes, lo que resulta en un determinismo positivista à la Auguste Conte transponiendo a las ciencias humanas y sociales el determinismo darwiniano en ciencias naturales: “fueron hombres muy maravillosos, muy de España y muy del Siglo XVI […] Estudiemos al conquistador. Conociendo la psicología de su raza, comprenderemos con sólo verlo definirse por la acción, qué nexos psicológicos lo unen con el país de donde procede. Sepamos a que clase social pertenecía, cuál era su instrucción qué ideas religiosas le preocupaban, en qué grado fue codicioso, religioso, heroico, individualista, dinámico, cruel. Observemos sus oscuras nociones del Derecho, sus querellas ante la Majestad real, su nulidad como administrador, y el fin que tuvo aquella generación de gerifaltes. Descubramos la trascendencia civilizadora de su acción" (BLANCO FOMBONA, 1981, págs. 93 y 94).

    Enrique Viloria Vela por su parte, en El imaginario del conquistador español (2007), ensayo monográfico más reciente dedicado al tema, se desmarca del enfoque de Blanco Fombona (el énfasis en lo racial) ampliando el abanico de factores contextuales determinantes a considerar: "En nuestro caso, vamos más bien a centrarnos en la evolución e influencia de determinados actores institucionales en la Edad Media (la Iglesia Católica, el Imperio Romano - Germánico, El Islam, la Inquisición, la Monarquía Española), y en algunos otros relevantes elementos de corte religioso, literario y mítico (la herejía, la devoción católica, la aventura, el afán de fama y lucro, los mitos americanos, que contribuyeron a la creación del imaginario del conquistador español), sin enfatizar tanto en las dimensiones raciales, de origen social o psicológicas del conquistador español, ampliamente estudiadas por Blanco Fombona; todo ello para situarnos en el medieval e intrincado imaginario de ese español que llegó anheloso, evangelizador y por equivocación a América con algo más que sus caballos, cañones y arcabuces a bordo de una carabela.”

  2. Sobre las 2 principales lecturas que se hacen de la actuación y persona de Aguirre (la de un loco sanguinario y la de un libertador avant la lettre), vea por ejemplo el historiador Ricardo Beltrán Y Rózpide, quien, a pesar de bien querer considerar las guerras y revueltas peruanas recién acabadas como circunstancia atenuante, en su "Informe: La expedición de Pedro de Ursúa y la rebelión de Lope de Aguirre, por don Emilano Jos" para la RADH (1928), condemna firmemente la rebelión y las atrocidades perpetradas por el soldado vascongado y corrobora el tono general acusador que encontramos en Jerónimo Bécker (1918-19, "Prólogo" a una edición de 'Historia de Venezuela' de Fray Pedro de AGUADO, págs. VI-XIV) y Emiliano Jos (o.c., 1927):

    "Los más de los autores, casi todos nos hablan de Lope de Aguirre como un hombre desprovisto de todo sentimiento de humanidad, malvado y traidor, que no sólo mata para quitar estorbos que le impiden satisfacer sus ambiciones, sino que asesina sin necesidad o sin causa conocida, por instinto sanguinario o por exceso de iracundia. No falta, sin embargo, quien ha pretendido rehabilitar su memoria, como hizo el señor Ispizúa, presentándolo como el primer mártir de la Independencia de América, a la que pretendía [al igual que su tatarabuelo hubiera hecho por el País Vasco] salvar del yugo de los reyes de Castilla, negando a éstos el derecho de señorear en las Indias. Claro es que siempre, y más aún en siglos que pasaron, el carácter feroz de la guerra, que obliga a imponerse por la fuerza y el terror, es circunstancia que motiva la aparición de hombres sin entrañas, y de éllos, ciertamente, algunos más que nuestro Lope de Aguirre hubo, entre aquella soldadesca que intervino en las rebeliones del Perú y otras partes de América; pero nadie superó ni aun igualó al tirano de Oñate, y bien puede afirmarse con nuestro llorado señor Bécker -y así lo recuerda el señor Jos- que la figura de Lope de Aguirre es lo más sombrío de nuestro pasado colonial, y borrón sangriento que mancha las páginas de la historia de la conquista del Nuevo Mundo" (pág. 472).

    Desde el tono acusador hasta la defensa incondicional, pasando por cierto grado de empatía con el paisano o, al menos, cierta comprensión teniendo en cuenta factores contextuales determinantes, son muchas y variadas las maneras de acercarse al conquistador vasco. “No es fácil calificar a Lope de Aguirre, el oñatiarra que, con insolente tú, desafió al rey Felipe II desde las lejanas Indias- concluye el periodista vasco-peruano Francisco Igartua Rovira (2002), quien denota empatía con la figura del rebelde vasco en algunos historiadores, pensadores y escritores, pero que luego no impide que los mismos condenen moralmente los actos violentos perpetrados por él y sus cómplices, : "Por un lado podría ser el "asombroso demonio y formidable Angel caído" de don Miguel de Unamuno [en el ensayo Lope de Aguirre, el traidor, 1920]; por otro, sería "Aguirre, el loco", que le era "casi simpático" a Pío Baroja [en su novela Las inquietudes de Shanti Andía, 1911]; aunque la mayoría de los que se han aproximado al alucinado rebelde (incluidos Unamuno y Baroja) no dejan de quedar anonadados ante sus crímenes y atrocidades y encontrarlo "repulsivo en el orden moral". Sin que falten numerosas opiniones que, razonablemente, encuadran esas atrocidades en su época, en los violentos y desalmados años del siglo XVI, que es cuando ocurrió la rebeldía de Lope de Aguirre, el Peregrino, Príncipe de la Libertad" ("¿Demonio o príncipe de la libertad?", 2002).

    Figurando entre estos observadores "razonables" el propio Paco Igartua (2003), a juzgar por cómo cabe interpretar a su modo de ver los crímenes y atrocidades de la "Ira de Dios", como también llamaban a Lope de Aguirre: "Matanzas ciertas que él mismo confiesa en su desafíante carta a Felipe II, pero que no se las puede juzgar con la mentalidad de ahora. Esas atrocidades (que son espantosas a nuestros ojos del siglo XXI) tienen que ser analizadas con los ojos de aquellos siglos y situarlas en tierras de conquista y aventuras como eran aquellas donde ocurren los hechos.

    Más todavía: la totalidad de los cronistas que relatan la enloquecida empresa de El Dorado y que lo acusan de tirano y cruel eran más que enemigos suyos, eran suplicantes de la clemencia real, pues todos habían sido seguidores de Lope de Aguirre hasta la Isla Margarita (Venezuela) donde prácticamente concluyen en el fracaso los planes independentistas del "Príncipe de la Libertad", pues de allí sale desesperado a tierra firme, para ilusamente intentar llegar a pie al Perú" ("Que jamás haya memoria del cruel tirano", 2003).

Referencias
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  • ARCINIEGAS, Germán, “Prólogo” a Miguel Ángel ALBORNOZ RUIZ, Orellana. El Caballero de las Amazonas, Quito (Ecuador), Ediciones del Banco Central del Ecuador, “Colección histórica”, Vol. 11, 1987, págs. ix-xi.
  • BAROJA Y NESSI, Pío, Las inquietudes de Shanti Andía. Novela (1911). Ilustraciones del pintor Ramón de ZUBIAURRE AGUIRREZÁBAL (Vizcaya, 1882 - Madrid, 1969) y Ricardo BAROJA Y NESSI (Riotinto, 1871 - Vera de Bidasoa, 1953), pintor, grabador, actor y escritor hermano de don Pío. Madrid, Rafael CARO RAGGIO, Serie “El Mar”, Vol. 1, 1920. Edición digitalizada publicada como Project Gutenberg EBook #12848, 08-07-2004. Descubra la primera de las llamadas novelas del mar escritas en la madurez literaria de Baroja escuchando el audiolibro (2022) narrado por Jesús POLVORINOS publicado en 2 partes en el canal de YouTube "Audioclásicos": parte 1 - parte 2.
  • BELTRÁN Y RÓZPIDE, Ricardo (Barcelona,1852- Madrid, 1928, geógrafo y docente), “[Informe:] La expedición de Ursúa al Dorado y la rebelión de Lope de Aguirre, por don Emiliano Jos” , en Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo 92 (1928), Sección “Informes Oficiales”, págs. 471-475. Edición digital: Valencia, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2011.
  • BLANCO-FOMBONA, Rufino (Venezuela, 1874-1944), El conquistador español del siglo XVI. Ensayo de interpretación. Madrid, Editorial Mundo Latino, s.f. [1920, 1922, 1926…]; digitalización ejemplar físico de la edición de 1920 de la John P. Robarts Research Library (U de Toronto) por Internet Archive, 2009. Madrid, Ediciones Nuestra Raza, Colección “Obra Maestra”, s.f. [1921, 1927, 1930, 1935…]. Caracas / Madrid, Ediciones Edime / Editorial Mediterráneo, Serie “Grandes Libros Venezolanos”, 1956, con prólogo de Joaquín GABALDÓN MÁRQUEZ y estudio bibliográfico de Edgar GABALDÓN MÁRQUEZ. Ensayo luego incorporado a: Obras selectas, con selección, prólogo y estudio bibliográfico de Edgar GABALDÓN MÁRQUEZ y prólogo “Blanco Fombona historiador” de Joaquín GABALDÓN MÁRQUEZ, Caracas / Madrid, Ediciones Edime, 1958; a Ensayos históricos, con prólogo de Rafael Ramón CASTELLANOS VILLEGAS, Caracas, Biblioteca Ayacucho y Hugo BLANCO FOMBONA (ed.), 1981, págs. 3-152.

  • BLANCO-FOMBONA, Rufino, Pscicología del conquistador español. [Folleto]. Prólogo de Roberto LEVILLIER. Madrid, Imprenta Sucesores de Rivadeneyra, 1920; "Psicología del conquistador español", con prólogo de Roberto LEVILLIER, en R. LEVILLIER (dir.), Gobernación del Tucumán: Probanzas de méritos y servicios de los conquistadores. Documentos del Archivo General de Indias, Tomo I: 1548-1583, Tomo II: 1583-1600. Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, “Colección de Publicaciones históricas de la Biblioteca del Congreso Argentino”, 1919-1920, Tomo I, págs I-IXV.
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  • IGARTUA ROVIRA, Francisco, "Que jamás haya memoria del cruel tirano" [en línea], en Euskonews (Euskomedia), No. 201 (del 28-02-2003 al 07-03-2003), Sección “KOSMOpolita” [última consulta 16-06-2016].
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  • ISPIZÚA BAJANETA, Segundo de (1869-1924), Historia de los vascos en el descubrimiento, conquista y civilización de América, 6 vols., Bilbao (Vols. I-II), / Madrid (Vols. III-VI), EE.VV., 1914-1919. Elaborado para un concurso promocionado por el Círculo de Estudios Vascos. A partir del Vol. III se llama Los Vascos en América: Historia de América.
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  • ISPIZÚA BAJANETA, Segundo de, Los Vascos en América [Historia de América],Vol. III: “Libro III: PANAMÁ: Conquista y Colonización. Libro IV: PERÚ: Descrubrimiento y Conquista”. Madrid, Establecimiento Tipográfico “La Itálica”, 1917. Lea en línea la digitalización de un ejemplar impreso proporcionado por la U de California, Internet Archive, 2006.
  • ISPIZÚA BAJANETA, Segundo de, Los Vascos en América [Historia de América], Vol. IV: “Venezuela. Tomo I – Descubrimiento”. Madrid, Imprenta de V. Rico, 1918. Lea en línea la digitalización de un ejemplar impreso proporcionado por la U de Toronto, Internet Archive, 2010.
  • ISPIZÚA BAJANETA, Segundo de, Los Vascos en América [Historia de América], Vol. V: “Venezuela. Tomo II - Lope de Aguirre”. Madrid, Artes Gráficas Mateu, 1918. Lea abajo la digitalización de un ejemplar impreso proporcionado por la U de Toronto, Internet Archive, 2010.
  • ISPIZÚA BAJANETA, Segundo de, Los Vascos en América: Historia de América, Vol. VI: “Venezuela. Tomo III – La ascendencia vasca de Simón Bolívar, Libertador de América”. Madrid, Artes Gráficas Mateu, 1919. Lea en línea la digitalización de un ejemplar impreso proporcionado por la U de Toronto, Internet Archive, 2010.
  • ISPIZÚA BAJANETA, Segundo de, Los Vascos en América, 5 vols. San Sebastián, Ediciones Vascas | EV, Colección “Biblioteca de autores vascos” [BAV], Nos. 1, 5, 7, 9 y 15, 1979.
  • ISPIZÚA BAJANETA, Segundo de, Los Vascos en América, 4: “Lope de Aguirre”. San Sebastián, Ediciones Vascas | EV, “Biblioteca de Autores Vascos” [BAV], 9, 1979.
  • JOS PÉREZ, Emiliano, La Expedición de Ursúa al Dorado, la Rebelión de Lope de Aguirre y el Itinerario de los Marañones, según los documentos del Archivo de Indias y varios manuscritos inéditos. Extracto de su tesis doctoral agraciada con el Premio Extraordinario del Doctorado en la Facultad de Filosofía y Letras, sección de Historia. Prólogo de S. Agustín MILLARES CARLO, catedrático de la Universidad Central de Madrid. Huesca, Imprenta V. Campo, 1927. Sobre este estudio histórico fundamental para entender esta segunda expedición amazónica y la rebelión marañona, ver el informe oficial" del historiador Ricardo BELTRÁN Y RÓZPIDE en el Boletín de la Real Academia de la Historia (Madrid, 1928) y los "reparos y críticas" del escritor vasco Iñaki de IURREIZTIETA en el Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos (Buenos Aires, 1959 y 1960).
  • ROJAS, Arístides (historiador positivista venezolano, 1826-1894), El elemento vasco en la Historia de Venezuela, Caracas, Imprenta Federal, 1874. Una de las nueve narraciones históricas luego incluidas en ROJAS, Arístides, Historia Patria. Estudios históricos. Orígenes venezolanos. Volumen Primero, Caracas, Imprenta y Litografía del Goberno Nacional, 1891. Edición moderna: Caracas, Imprenta Nacional, 1972. El estudio (opúsculo de 1874) El elemento vasco… se incluirá igualmente en ROJAS, Arístides, Capítulos de la historia colonial de Venezuela, Madrid, Editorial América, 1919.

  • UNAMUNO, Miguel de (escritor miembro del la generación del 98, filósofo, periodista, docente, concejal salmantino y decano, vicerrector y rector USAL, 1864-1936) "Lope de Aguirre, el traidor" [artículo ensayístico], en Asturias [Revista gráfica semanal] (La Habana, Cuba, Centro Asturiano de La Habana | Compañía Editorial "Hermes" SA, Año VI, Núm. entre 284-288 (enero de 1920); más tarde recogido en De esto y de aquello [Escritos no recogidos en libro], 4 tomos con prólogo de Manuel GARCÍA BLANCO (USAL, España), Buneos Aires, Ed. Sudamericana, 1950; en Obras Completas. Tomo 5. De esto y aquello [Colección de escritos no recogidos en sus libros], con prólogo, edición y notas de Manuel GARCÍA BLANCO, 1ª ed. Madrid, Editores-Libreros Afrodisio Aguado, 1952, 2ª ed. Barcelona, Vergara, por concesión especial de Afrodisio Aguado, 1958.

  • VILORIA VELA, Enrique, El imaginario del conquistador español (Caracas, 2007) [en línea], ensayo monográfico, en Monografías.com, “Trabajos”, No. 65 [última consulta 13-06-2016]. Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri | CELAUP (creado en 2004), 2008, 133 págs.
  • ÚSLAR-PIETRI, Arturo, Las lanzas coloradas. Novela histórica. Madrid, Zeus, 1931.

viernes, 5 de abril de 2013

Lope precursor de los libertadores: la tesis aguirrista modo nueva novela latinoamericana de Otero Silva


Miguel Otero Silva, Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad (1979)

La novela de Miguel Otero Silva constituye una visión radicalmente distinta de la que dan las crónicas del tiempo de Aguirre, y casi opuesta a la de Ramón J. Sender.

Para Otero Silva, Aguirre no es un resentido buscando reivindicarse, como el antihéroe o héroe rebelde de Sender, sino un hombre valiente, afanoso de hacer justicia, como entre otros apunta Rita Gnutzmann (1988) a la hora de comparar la lectura que hacen de él estos dos autores:

"Ha sido pasado por alto a la hora de las recompensas -y reclamar su parte justa ciertamente no es ni resentimiento ni venganza" (pág. 123).

Para profundizar en la injusticia cometida en Aguirre, Otero introduce aquel incidente relatado por el Inca Garcilaso acerca de un tal Aguirre, castigado injustamente por el alcalde Esquivel en Potosí. Integra hábilmente la historia de Esquivel en el proceso de composición del carácter de su personaje, como señala Jorge A. Marbán (1985): "Las voces corales de viejos negociantes y de mujeres de Potosí son testigos de la incepción de los elementos que desencadenan la tragedia y comentan a la manera del teatro griego, la acción que se desarrolla ante sus ojos" (pág. 277). No se podrá decir que no les hayan advertido sobre el desenlace fatal que les espera, al uno ya, al otro más tarde, pero por lo visto hablan en vano. Escuchémoslos:

"Coro de viejos negociantes: - No presientes, no posees el don de presentir, ¡oh mísero Lope de Aguirre!, el huracán de odio que desquiciará tu vida. No salgas de Potosí, no desafíes el signo siniestro que está escrito en el aire sobre tu cabeza" (Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad, en adelante LAPL, pág. 57).

"Coro de viejos negociantes: - Tened cuidado, señor Alcalde, tened cuidado, no olvidéis que los hombres de pequeño tamaño suelen convertirse en desmesurados demonios si se les ofende y se les acosa. Que la prudencia os haga mudar de parecer, señor Alcalde" (Ibidem, pág. 59).

"Francisco Esquivel: - Vuestras advertencias suenan a impertinencia. Soy el alcalde y es mi encargo hacer respetar las leyes y hacer valer mi autoridad. El reo llamado Lope de Aguirre recibirá doscientos azotes en escarmiento de su desdén a las ordenanzas y en castigo de la grosera respuesta que ha dado a mis palabras [...]" (Ibidem, pág. 59).

Los azotes dados públicamente a Aguirre hieren profundamente su sentimiento de honor y avivan su deseo de venganza. Asesina a su agraviador. Las palabras de Aguirre después de consumar su venganza son "una indicación de la violencia que se ha anidado en el alma del personaje, y que hallará tantas víctimas en los años venideros" - comenta Jorge Marbán (1985, págs. 277-278). Pero que hable Aguirre! Está así de amargado:

" - Mi nuevo corazón , tallado por los azotes de Francisco Esquivel, le persiguió a él sin tregua, lo acosó día y noche hasta encontrarlo a solas, le dio al fin ese pequeño castigo que no redime la magnitud de su afrenta. He comenzado a vengarme, me obstinaré a vengarme hasta la hora de mi muerte" (LAPL, pág. 68).

Sin embargo, y como han observado varios investigadores y recuerda aquí Jorge Marbán (1985), el Lope de Aguirre recreado por Otero Silva "ya no es el malvado y enajenado asesino de las crónicas" -y de todos los historiadores y comentaristas detractores e infamadores del soldado vascongado, la línea o el bloque monolítico antiaguirrista vamos, los que lo excluyeron de la galería de héroes oficiales de la Conquista. Sus asesinatos "son medios de asegurar la propia supervivencia y con ella el éxito de los planes de un visionario" (pág. 281).

Aguirre considera que su causa es justa, lo que se propone es reparar una gran injusticia. Su "locura" consiste en estar convencido de que puede y debe reparar las injusticias cometidas por las autoridades de la colonia recién establecida hacia él y los demás defraudados de la empresa conquistadora que ahora sobraban en el nuevo Virreinato y tanto importunaban al virrey marqués de Cañete que los hacía enrolar en expediciones condenadas a fracasar y de las que sabía que no regresarían - estrategia de la que el Aguirre de Otero Silva es plenamente consciente. El asesino sanguinario delatado por los cronistas -concluye por lo tanto Marbán- se ha convertido en "un quijotesco aunque lúcido rebelde que desafía las bases del sistema político y social establecido por la Corona española en América" (Ibidem, pág. 281).

Es que de Sender a Otero Silva ha cambiado la perspectiva. Estamos del otro lado del Atlántico -sí bien, al menos físicamente, Sender también creó su personaje desde el otro lado, durante su exilio en EEUU-, habla un autor nativo del continente americano, se ha producido allí en las décadas de 1960 y 1970 y resuena todavía el impacto del "boom" (de la "explosión") de la nueva novela, y un subgénero de ésta, la nueva novela histórica latinoamericana, se hace el eco o es el propio vehículo del cuestionamiento cada vez más abierto de la historia oficial del Descubrimiento y de la Conquista del "Nuevo Mundo", en realidad una pluralidad de "Mundos Nuevos".

Ingrid GALSTER (1996) dirá que en Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad los lectores deberíamos asistir a una "desmitificación y rehabilitación" completa de la figura de Lope de Aguirre, pero que Otero Silva solo ha logrado parte de este propósito, ya que queda una contradicción en el actuar de Aguirre: para conseguir su libertad, priva a los demás de libertad (2011, págs. 605, 609).

Si el Aguirre reivindicador de derechos propios atropellados de Ramón J. Sender, en su calidad de justiciero despiadado deja a su paso por la isla Margarita un rastro de sangre y muerte sin precedentes, el de Otero Silva se promueve a gobernador justo de la misma. Y -observa Rita Gnutzmann (1988)- "si el Aguirre senderiano quiere ir sobre el Perú por su propio interés el de Otero, "Príncipe de la libertad", lo hace por razones distintas: es el primero en luchar por la libertad del pueblo americano, pueblo que incluirá todas las razas, blanca, negra e india" (pág. 125).

En 1918, desde el "Viejo Mundo" y su enfoque particular de compatriota del soldado vascongado y defensor de la causa vasca - pero que había pasado parte de su infancia y su juventud, se había formado y había iniciado su vida profesional en el Perú-, el historiador Segundo de Ispizúa Bajaneta ya había visto en Aguirre al primer mártir de los ideales de la independencia americana, como entre otros señala Jorge Marbán (1985):

"Creemos que ni los patriotas americanos de principios del siglo pasado, Bolíbar, San Martín, Belgrano, Sucre... alegaron mejores ni más sólidas razones para proclamar la independencia política de los países del Nuevo Mundo del dominio de España.

Antes que todos ellos, como el primer mártir de los mismos ideales, debe ser colocado el calumniadísimo y desconocido Lope de Aguirre, quien vio ya, hace tres siglos y medio, lo que fatalmente debía acontecer: la emancipación de América de España, hecho lógico, naturalísimo, justo; hecho que arranca del derecho de cada cual para disfrutar y gozar y utilizar aquello que él hizo o llegó a producir, formar y acrecentar" (ISPIZÚA BAJANETA, Los Vascos en América, Vol. V, págs. 403-404, parcialmente apud MARBÁN, 1985, pág. 275).

Siguiendo el criterio heterodoxo de Ispizúa -al menos si se puede considerar "ortodoxo" (conforme con lo generalmente admitido) el criterio oficial español del cual busca distanciarse éste, pero desde el otro lado del Atlántico y ya en otro contexto, Miguel Otero Silva presenta a su turno a Lope de Aguirre como un resistente libertario, y en este caso concreto, un profético precursor del movimiento criollo decimonónico americano:

"No eras tan loco Lope de Aguirre -afirma Otero- como te han juzgado tus infamadores. Simón Bolívar, tal como tú lo soñabas, cruzará las cumbres de los Andes [...] proseguirá su jornada triunfante hasta el Perú, y tal como tú lo soñabas, arrojará para siempre de las Indias a los gobernadores y ministros del rey español, que ya no se llamará Felipe II, sino Fernando VII" (LAPL, pág. 258 "Nota del autor").

O sea, el "Libertador" no hizo sino acabar la faena iniciada por el "Príncipe de la libertad". Lo que había fracasado nada más "conquerir" el continente americano -por haber nacido Aguirre en la época equivocada y remado a contracorriente del concepto y de los intereses de su tiempo- lo convirtió él en un éxito de mayor transcendencia, soñando con la gran "República bolivariana".

Aquel mismo Simón Bolívar es quien se había acordado de éste su "precursor" Lope de Aguirre, como señala entre otros el profesor de filosofía, poeta y ensayista venezolano de padres vascos Josu Landa (2010, orig. 2008) en su contribución a un foro temático sobre rebeldía:

“A comienzos del siglo XIX, en la atmósfera ideológica que dio pie a los procesos de independencia en América, la leyenda negra tramada contra Lope de Aguirre cedió paso a su apología y reivindicación. Simón Bolívar se encuentra entre quienes 'leen' en clave libertaria la figura del temible caudillo marañón.

Según datos aportados por Miguel Otero Silva en su novela histórica [la ya citada y referida "Nota del autor"] [...], Bolívar vio en la célebre carta que Lope envió al rey Felipe II un anticipo de las gestas independentistas en América. Más exactamente, el militar insurgente venezolano concede a ese escrito de Aguirre el rango de primera declaración de independencia en el continente.”

Tanto le gustaron determinados pasajes de la desafiante misiva de Aguirre de 1561 que hasta dio órdenes para publicarla en un diario, como recuerda con más detalle el profesor universitario y periodista argentino Vicente de Amézaga Aresti en "Bolívar y los Vascos" (1964), uno de sus numerosos artículos periodísticos dedicados al tema de la diáspora vasca:

“La obra independentista de Bolívar había tenido un precedente que él supo reconocer. Hacia 1561 pasó por Venezuela un hombre vasco que dejó su nombre lleno de trágicas resonancias. Fue Lope de Aguirre, cuya sola mención lo dice todo aquí.

Pues bien, cuando el 18 de setiembre de 1821, Bolívar embarcó en Maracaibo a bordo de una goleta que había de llevarlo a San Carlos camino de Cúcuta, donde se le esperaba para que prestase juramento como presidente de Colombia, tomó para lectura durante su travesía un ejemplar de la Historia de Venezuela, de Oviedo y Baños.

Su atención recayó, principalmente, sobre aquellos pasajes en que se narran las peripecias de Aguirre y sus marañones, aguas abajo del Amazonas, hasta la isla de Margarita y Costa Firme y más que nada le sorprendió y atrajo la célebre carta dirigida por el oñatiarra al Rey Felipe II, algunos de cuyos párrafos el Libertador leyó en voz alta para sus compañeros de travesía y dictó luego a uno de ellos, el coronel Briceño, una nota dirigida al Gobernador de Maracaibo, pidiéndole que hiciera insertar en El Correo Nacional, periódico que en aquella ciudad se editaba, la dicha carta que Bolívar calificó de 'Acta primera de la Independencia de América el año de 1560'.”

Referencias y sugerencias:
  • AMÉZAGA ARESTI, Vicente de, "Bolívar y los Vascos", en Revista de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Caracas, 1964. Xabier Iñaki Ametzaga Irribarren, hijo del autor, ha creado varias bitácoras para difundir la obra de su padre. Otra es el "Repertorio Obras Completas Vicente Amezaga Aresti" en BLOGGER, pero éste enlaza a SCRIBD y requiere suscripción para leer o descargar las obras, incl. este artículo. Sobre la "vascuidad" de Bolívar, lea "La construcción de un Simón Bolívar vasco: del problema historiográfico a la cuestión identitaria" (2012) de ALEJANDRO CARDOZO UZCÁTEGUI (Univ. Simón Bolívar, Miranda, Venezuela) o "Simón Bolivar: La forja de un mito", artículo de ÓSCAR ÁLVAREZ GILA (Univ. del País Vasco) publicado en línea en About Basque Country en 2021 y extraído del libro Simón Bolivar, entre el mito y la historia publicado en 2008 por el Museo Simón Bolivar de Ziortza (Vizcaya, País Vasco) con motivo de los 25 años de su creación.
  • GALSTER, Ingrid, "Aguirre oder Die Willkür der Nachwelt. Die Rebellion des baskischen Konquistadors Lope de Aguirre in Historiographie und Geschichtsfiktion (1561-1992). Frankfurt am Main, Verlag K. Vervuert, 1996.
  • GALSTER, Ingrid, Aguirre o posterioridad arbitraria. La rebelión del conquistador vasco Lope de Aguirre en historiografía y ficción histórica (1561-1992). Bogotá, Universidad Javeriana, 2011. Universidad de Navarra, Ediciones Universidad de Navarra S.A. | EUNSA, 2ª ed., 2015. [Parafrasear https://core.ac.uk/download/pdf/151557366.pdf, nota 26, pág. 67: "Según Ingrid Galster, el propósito de Otero Silva era “la desmitificación y rehabilitación” de Aguirre “mediante la reconstrucción de su historia individual”. Ese objetivo sólo se logra en escasa medida porque, como advierte con acierto la autora, Otero Silva “suprime a sabiendas la contradicción que habita en la figura histórica de reclamar para sí una libertad a costa de la libertad de otros, a fin de crear un héroe positivo” (2011: 605 y 619)"]
  • GNUTZMANN, Rita, "Un ejemplo de recepción literaria: Lope de Aguirre creado por Ramón J. Sender y M. Otero Silva", en Revista de Literatura, Vol. 50, No. 99 (enero-junio 1988), págs. 111-128.
  • ISPIZÚA BAJANETA, Segundo de (1869-1924), Historia de los vascos en el descubrimiento, conquista y civilización de América, 6 vols., Bilbao (Vols. I-II), / Madrid (Vols. III-VI), EE.VV., 1914-1919. Elaborado para un concurso promocionado por el Círculo de Estudios Vascos. Título original (Vols. I-II) cambiado a Los Vascos en América: Historia de América (Vols. III-VI). Elaborado para un concurso promocionado por el Círculo de Estudios Vascos. Para refs. detalladas, ver AA.VV, Catálogo del Fondo Histórico Vasco, Bilbao, Univ. del Deusto, 2012, págs. 176-177, nos. de catálogo 2253-2268. Nos interesa aquí: Los Vascos en América: Historia de América, Vol. V, "Venezuela. Tomo II - Lope de Aguirre", Madrid, Artes Gráficas Mateu, 1918, "II. Lope de Aguirre", págs. Para referir a esta obra, utilizaremos la sigla LVEA, precisando después volumen y pág(s). según proceda. Lea en línea LVEA, Vol. V: "Venezuela. Tomo II - Lope de Aguirre".
  • ISPIZÚA BAJANETA, Segundo de, Los Vascos en América, 4: “Lope de Aguirre”. San Sebastián, Ediciones Vascas | EV, Colección “Biblioteca de Autores Vascos | BAV”, No. 9, 1979.

  • LAFARGA LOZANO, Adolfo, Los vascos en el descubrimiento y colonización de América. Bilbao, Ed. La Gran Enciclopedia Vasca, 1973.
  • LANDA GOYOGANA, Josu (Caracas 1950, de padres vascos exiliados, profesor de filosofía UNAM, poeta, ensayista), “Lope de Aguirre: primer separatista de América”, en Cristina GÓMEZ ÁLVAREZ, Josefina MAC GREGOR GÁRATE, Mariana OZUNA CASTAÑEDA (coordinadoras), 1810,1910: Reflexiones sobre dos procesos históricos. Memoria, México, Universidad Nacional Autónoma de México | UNAM, Facultad de Filosofía y Letras, 2010. Originalmente presentado como ponencia durante el Coloquio “Los centenarios: análisis y reflexión de dos procesos históricos” (México D.F., UNAM, Fac. de Filosofía y Letras, 6-10 de octubre 2008), más precisamente el 10-10-2008 en la Mesa 13: “Una mirada latinoamericana I”.


  • LANDA GOYOGANA, Josu, "Lope de Aguirre: primer separatista de América", en Luvina. [Revista literaria ...] (Universidad de Guadalajara, México), Núm. 60, "Rebeldía", (otoño 2010). Este número se puede descargar en formato PDF, ver allí págs. 78-82.

  • LANDA GOYOGANA, Josu, "Lope de Aguirre: El poder y la furia”, uno de los ensayos que el autor publicó en su libro Tanteos, México, Afínita Editorial, 2009.

  • LEFÈRE, Robin (Université Libre de Bruxelles | ULB), "Historia y ficción: la figura de Lope de Aguirre" en JOSET, Jacques, y Philippe RAXHON (dirs.), 1898-1998. Fines de siglos. Historia y literatura hispanoamericanas [en línea]. Liège, Presses Universitaires de Liège | PUL, 2000, págs. 129-146.
  • MARBÁN, Jorge A., "Transfiguración histórica y creación literaria en el Lope de Aguirre de Otero Silva", en Revista Iberoamericana (Pittsburgh University, Pennsylvania), Nos. 130-131 (enero-junio 1985), págs. 273-282.

  • OTERO SILVA, Miguel, Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad. Barcelona / Caracas / México D.F., Seix Barral, "Biblioteca Breve", 1979.

  • OTERO SILVA, Miguel, Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad. La Habana, Casa de las Américas, 1982.
  • SENDER, Ramón J., La aventura equinoc[c]ial de Lope de Aguirre, antiepopeya. Nueva York, Las Américas, 1964.
  • SENDER, Ramón J., "La aventura equinoc[c]ial de Lope de Aguirre, antiepopeya", en Ramón J. SENDER, Obra completa, 2 vols., Barcelona, Ediciones Destino, 1976-1977, Vol. II, 1977, págs. 357-777.
  • SCHLICKERS, Sabine (Univ. de Bremen), "5.3 Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad (1979) de Miguel Otero Silva", en su estudio La Conquista imaginaria de América: crónicas, literatura y cine, Frankfurt am Main, Peter Lang Edition, Colección "Hispano-Americana [Geschichte, Sprache, Literatur]", Vol. 48, 2015, bajo "5. El minotauro en su laberinto: Lope de Aguirre en literatura y cine", págs. 103-111.